Cuando uno se topa con alguien talentoso que ha probado sus capacidades con tesón y experiencia, es un despropósito no atreverse a entrevistarlo. Aquí, frente a nuestra nueva incorporación en N5, el nuevo Technical Co-Founder, Lucas Tettamanti, pensamos escuchar atentamente…
Historia
Tu trayectoria incluye experiencias en compañías de enorme escala e impacto como Mercado Libre y Rappi. Si tuvieras que sintetizarlo, ¿cuál dirías que es esa convicción o aprendizaje que marcó tu evolución y rescatas como líder tecnológico?
Si miro hacia atrás, el hilo conductor de mi carrera fue siempre el mismo: construir sistemas y equipos capaces de escalar.
Tuve la oportunidad de trabajar en compañías que crecieron muy rápido, como Mercado Libre, OLX, Despegar o Rappi, y eso te obliga a aprender dos cosas muy rápido: que la tecnología es un multiplicador enorme del talento humano, y que los sistemas que no están bien pensados desde el principio terminan siendo un límite para el negocio.
Mi convicción como líder tecnológico siempre fue que la tecnología no existe para ser interesante, existe para resolver problemas reales del negocio. Para lograrlo hay que combinar tres cosas: buena arquitectura, equipos fuertes y una cultura que premie la ejecución.
Propósito en N5
Más allá del desafío técnico que asumiste recientemente en N5, ¿cuál es el propósito que te moviliza en esta etapa y qué transformación te gustaría impulsar desde la tecnología en la industria financiera?
En esta etapa en N5 me moviliza una idea bastante concreta: usar la inteligencia artificial para cambiar el modo en que operan los bancos desde adentro.
Durante décadas el software financiero se concentró en digitalizar interfaces, pero los procesos internos siguieron siendo complejos, costosos y lentos. Hoy la inteligencia artificial permite atacar justamente ese núcleo operativo.
El propósito es claro: construir plataformas donde la automatización, los agentes inteligentes y los datos reduzcan costos operativos, disminuyan riesgo y permitan lanzar productos financieros mucho más rápido.
Si lo hacemos bien, no solo mejoramos la eficiencia de los bancos; también mejoramos la experiencia final de millones de personas que interactúan con ellos todos los días.
Dimensión personal y familiar
Los roles de liderazgo en tecnología suelen demandar intensidad y foco constante. ¿Cómo dialoga esa exigencia con tu vida familiar y personal? ¿Qué lugar ocupa el equilibrio —o el desequilibrio— en tu manera de vivir la profesión?
La tecnología es una profesión intensa por naturaleza. Cuando estás construyendo cosas nuevas, especialmente en entornos de alto crecimiento, el trabajo y la curiosidad intelectual muchas veces se mezclan.
En mi caso intento verlo más como una integración que como un equilibrio perfecto. Me apasiona lo que hago y eso inevitablemente ocupa una parte importante de mi vida.
Pero también aprendí con los años que las decisiones importantes, las de verdad, no se toman desde el cansancio permanente. La familia, el tiempo personal y la distancia mental también son parte de construir bien.
Al final, liderar tecnología no es solo escribir código o diseñar sistemas; también es tener claridad mental para tomar buenas decisiones.
Visión de futuro laboral y social
Frente al avance de la inteligencia artificial y la automatización, ¿cómo imaginas el futuro del trabajo en América Latina? ¿Qué responsabilidad deberían asumir las empresas tecnológicas para que la transformación digital sea también una transformación social positiva?
La inteligencia artificial va a cambiar el trabajo mucho más rápido de lo que solemos admitir, máxime si incluimos la robótica en la ecuación.
Muchas tareas que hoy son manuales o repetitivas van a desaparecer o transformarse profundamente. Pero al mismo tiempo van a surgir nuevas formas de trabajo donde la capacidad de pensar, diseñar sistemas y tomar decisiones será mucho más valiosa que ejecutar tareas mecánicas.
En América Latina esto representa al mismo tiempo un desafío y una gran oportunidad. Tenemos talento técnico muy fuerte y una enorme capacidad de adaptación, pero necesitamos invertir mucho más en formación tecnológica y, sobre todo, en pensamiento crítico.
Las empresas tecnológicas tienen una responsabilidad importante en ese proceso. No alcanza con usar la tecnología para ganar eficiencia; también tenemos que contribuir a crear nuevas capacidades en la sociedad.
Pero en el fondo creo que la responsabilidad es también profundamente individual. La forma en que aprendemos, y en que educamos a nuestros hijos, va a tener que cambiar. Durante mucho tiempo delegamos una parte académica demasiado grande de la formación de nuestros hijos exclusivamente en instituciones educativas. En un mundo que cambia tan rápido, la curiosidad, la capacidad de aprender y el pensamiento crítico empiezan primero en casa.
Desafío en el ecosistema
La industria financiera tiene en la confianza y la seguridad su capital central. ¿Cómo se lidera la innovación en un entorno donde el error no es una opción y el riesgo debe estar siempre bajo control?
La innovación en fintech y banca tiene una particularidad: no puedes romper cosas y ver qué pasa, como ocurre en otras industrias tecnológicas.
La confianza, el cumplimiento regulatorio y la seguridad son el núcleo del sistema financiero.
Por eso la innovación real en este sector no se trata de ir más rápido ignorando el riesgo, sino de diseñar arquitectura y procesos que permitan innovar manteniendo el control.
Eso implica plataformas robustas, trazabilidad, observabilidad y modelos de riesgo bien pensados. Cuando eso está bien construido, la innovación deja de ser peligrosa y pasa a ser sistemática.
Yapa
Una última pregunta, ¿podrías regalarles a las nuevas generaciones algún consejo para alcanzar un éxito de vida integral?
Mi consejo sería bastante simple: aprendan a construir cosas que funcionen en el mundo real.
Las herramientas cambian, las industrias cambian, los contextos cambian. Lo que no cambia es la capacidad de entender un problema complejo y transformarlo en una solución que realmente funcione.
Eso requiere curiosidad, disciplina y tenacidad, así como también una cierta tolerancia a equivocarse muchas veces. La mayoría de las cosas importantes se logran después de varios intentos fallidos.
Pero hay algo más que suele acelerar mucho el aprendizaje: rodearse de gente mejor que uno mismo. Es la forma más rápida de crecer.
Eso obliga a salir de la zona de confort y a acostumbrarse a una incomodidad muy sana: darse cuenta de que nunca sabes lo suficiente. Cuando aprendes a convivir con esa sensación, se vuelve una de las herramientas más poderosas para seguir mejorando.
Muchas gracias, Lucas Tettamanti, por esta entrevista que abre muchas interrogantes tan rápido como las soluciones de su ciencia las resuelve.

