La velocidad con la que la inteligencia artificial generativa se instaló en la vida cotidiana no tiene precedentes en la historia de la tecnología financiera. Mientras la banca digital necesitó 15 años para llegar al 45% de la población activa de Estados Unidos, la IA generativa llegó a ese mismo nivel de penetración en apenas dos años. Para 2025, la adopción ya superaba el 55%, con las brechas generacionales cerrándose a un ritmo inédito.
Una oportunidad de hasta 2 billones de dólares
McKinsey Global Institute estima que la IA generativa puede aportar entre USD 200.000 y 340.000 millones anuales al sector bancario global -entre 2,8% y 4,7% de los ingresos de la industria-, principalmente vía productividad. Si se suman generación de ingresos, reducción de riesgo y nuevas líneas de negocio en banca minorista, banca comercial, wealth management y mercados de capitales, el valor total direccionable trepa a unos USD 2 billones anuales.
Del piloto a la producción: la brecha que todavía no se cierra
El discurso ya no es el problema. Según una encuesta de Accenture del primer trimestre de 2026, el 91% de los ejecutivos bancarios considera la IA una prioridad estratégica, pero solo el 23% logró superar la etapa de piloto para llegar a producción real.
Sin embargo, la encuesta anual de NVIDIA a más de 800 profesionales de servicios financieros muestra una señal de avance: el uso activo de IA saltó a 65% de los encuestados, desde 45% el año anterior. El 89% afirma que la IA ya ayudó a aumentar ingresos y reducir costos, y casi la totalidad espera mantener o aumentar su presupuesto de IA el próximo año. El 84% ya considera estratégico el uso de modelos open source, que permiten ajustar la IA con datos propios de transacciones y clientes.
América Latina no se queda atrás
En la región, el 77% de las instituciones financieras ya invierte activamente en algoritmos de IA y analítica avanzada, y el 68% despllegó sistemas nativos en la nube. Las que la implementan con rigor logran mejoras de productividad de entre 40% y 80% en sus procesos, un salto que empieza a notarse también en áreas operativas como la cobranza, donde los primeros despliegues de agentes de IA reportan mejoras en las tasas de recuperación.

