El ciclo que explica por qué se habla tanto de algunas tecnologías
Hay momentos en que la tecnología parece asumir el lenguaje onírico, como si fuera un sueño que promete mundos. Cada año, nuevas innovaciones irrumpen en el escenario global con titulares entusiastas: “esto va a cambiarlo todo”. Pero entre esa atmósfera etérea de sueño y la realidad que luego se instala en nuestras vidas, hay un sinuoso camino de incertidumbres.
Hace décadas, en 1995, la consultora de investigación tecnológica Gartner dio forma a una metáfora poderosa para describir ese viaje de la novedad hacia la utilidad. Lo llamó Hype Cycle, o ciclo del hype, y desde entonces se ha convertido en una herramienta para mirar más allá de la efervescencia mediática. Una herramienta interesante para comprender cómo realmente maduran las tecnologías en el tiempo.
¿Qué es el Hype Cycle de Gartner?
Imaginemos una curva que se eleva con fuerza apenas una nueva idea aparece: la atención crece, los medios se ilusionan, las promesas se amplifican y se instaura lo que podríamos llamar una “ola de expectativas”. Es el momento en que la tecnología es vista como un oráculo, capaz de resolver problemas complejos y abrir puertas al futuro. Pero no siempre es ahí donde la historia concluye.
Porque luego viene el descenso: cuando las expectativas superan la realidad, cuando los primeros prototipos no entregan lo prometido y el fervor inicial se enfría, la ola se repliega y deja al descubierto dudas y desilusiones. Este vaivén forma parte de un ciclo que —si se entiende bien— puede ser una brújula para decidir no solo qué tecnologías seguir, sino cuándo invertir en ellas y cuándo observar con detenimiento antes de comprometer recursos.
En palabras de Jackie Fenn, la analista de Gartner que contribuyó a formalizar este modelo, la clave no es simplemente celebrar la innovación en su estallido inicial, sino situarla dentro de un contexto más amplio para poder comprender si está lista para entregar valor real.
Esta herramienta, ampliamente utilizada por líderes tecnológicos para evaluar el potencial y el momento ideal de adopción, representa gráficamente la madurez, la adopción y la relevancia comercial de las tecnologías emergentes.
Las cinco etapas del Hype Cycle
Gatillo tecnológico o inicio de la innovación
La tecnología recién surge en el radar mediático y empresarial. Aún no hay productos maduros, pero sí mucha atención y curiosidad.
Pico de expectativas infladas
La cobertura es intensa, las promesas crecen y la tecnología se presenta como capaz de transformar industrias.
Valle de la desilusión
Cuando no se cumplen las expectativas iniciales, el entusiasmo baja y muchas iniciativas se replantean.
Ladera de iluminación
Con más experiencias reales y casos de uso, la comprensión del valor se afianza.
Meseta de productividad
La tecnología se estabiliza, se adopta de forma práctica y produce beneficios tangibles y sostenibles.
La pregunta, finalmente
Y entonces llega la pregunta que late por debajo de cada titular tecnológico: ¿estamos ante un cambio profundo… o ante otra ola de entusiasmo que se desvanecerá antes de transformarse en impacto? Es una pregunta que, aunque parezca sencilla, contiene en su hondura una invitación a pensar con más atención y menos urgencia, con menos prisa por abrazar la novedad, y más por entenderla.
Para ilustrarlo, basta con mirar alrededor. La inteligencia artificial generativa —que herramientas como ChatGPT hicieron visible en prácticamente todos los rincones del mundo— ha vivido un ascenso vertiginoso en expectativas, con promesas de creatividad ilimitada y transformación productiva; sin embargo, conforme esas expectativas chocan con limitaciones reales como imprecisiones y desafíos de implementación, muchos expertos sugieren que esta tecnología ya ha pasado por el punto más alto del hype y está transitando hacia una fase más crítica y realista.
O pensemos en la computación cuántica, que todavía muchos celebran como la gran promesa del mañana, pero cuya complejidad técnica y falta de aplicaciones comerciales maduras la coloca lejos de una adopción generalizada.
Pero también existen ejemplos en que las promesas han sido realizadas. Tecnologías como asistentes inteligentes para negocios, que guian e incluso entrenan al ejecutivo ya comenzaron a demostrar su valor concreto, integrándose en operaciones reales y ayudando a resolver problemas puntuales en atención al cliente o automatización de procesos.
Porque la verdadera revolución no está en el ruido de los titulares, ni en la algarabía de las expectativas infladas, sino en esa transformación silenciosa y persistente que, a mediano plazo, se convierte en parte de la vida real. Y comprender eso es, quizá, la forma más clara de distinguir la moda del valor auténtico.
El hype tecnológico, entonces, es un modo de poner los pies sobre la tierra sin perder la visión de los sueños conscientes, que motoriza toda innovación.

